No hay ayer que me demande
ni mañana que me asista,
solo tengo lo que ahora
pasa a mi vida revista.
En mi pecho se atesora
el tiempo que me pasó,
las miradas que mi vista
al amor le regaló.
No me inquieta lo que falta,
ni me abruma lo que fué,
mi reloj marca la calma
y un silencio de buen pie.
Cada arruga en mi palabra
lleva historia y lleva piel,
y el suspiro que me habita
es un canto sin papel.
No me dicta el calendario,
ni el juicio, ni el padecer,
soy apenas voluntad
cuando logra responder.
Y si algo queda de mi
tras la bruma y el ayer,
será un latido en silencio
que supo elegir su ser.
ni mañana que me asista,
solo tengo lo que ahora
pasa a mi vida revista.
En mi pecho se atesora
el tiempo que me pasó,
las miradas que mi vista
al amor le regaló.
No me inquieta lo que falta,
ni me abruma lo que fué,
mi reloj marca la calma
y un silencio de buen pie.
Cada arruga en mi palabra
lleva historia y lleva piel,
y el suspiro que me habita
es un canto sin papel.
No me dicta el calendario,
ni el juicio, ni el padecer,
soy apenas voluntad
cuando logra responder.
Y si algo queda de mi
tras la bruma y el ayer,
será un latido en silencio
que supo elegir su ser.