Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Extendida y ausente
estás esperando que llegue
el tiempo anhelado de los besos,
el mayo de amores, fresco,
que se pose en tus ojos,
en tus labios, en tu pecho.
Al sol tumbada
en ofertorio;
los brazos níveos aguardando
fundirse en el abrazo último y primero,
mirando los ojos lejos,
intentando ver, adivinando
en lontananza
el paso firme, con el que se dirige
al encuentro,
contigo, siempre contigo,
el hombre presentido,
encarnando el destino altivo
que mereces y sueñas.
Mientras,
yo te velo
en la penumbra de tu duermevela
y me duelo
de no ser el predestinado,
negado a la emoción
de ser el elegido.
¿Qué imagen se forma y atesoras
en la profundidad de tus retinas?.
Agua en las niñas de tus ojos,
primavera que estalla en la amapola de tu boca.
Tu tiempo de Amor, ya es cercano.
estás esperando que llegue
el tiempo anhelado de los besos,
el mayo de amores, fresco,
que se pose en tus ojos,
en tus labios, en tu pecho.
Al sol tumbada
en ofertorio;
los brazos níveos aguardando
fundirse en el abrazo último y primero,
mirando los ojos lejos,
intentando ver, adivinando
en lontananza
el paso firme, con el que se dirige
al encuentro,
contigo, siempre contigo,
el hombre presentido,
encarnando el destino altivo
que mereces y sueñas.
Mientras,
yo te velo
en la penumbra de tu duermevela
y me duelo
de no ser el predestinado,
negado a la emoción
de ser el elegido.
¿Qué imagen se forma y atesoras
en la profundidad de tus retinas?.
Agua en las niñas de tus ojos,
primavera que estalla en la amapola de tu boca.
Tu tiempo de Amor, ya es cercano.
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