LINDA R .R
Poeta recién llegado
Me miro,
me toco,
me arranco los ojos y noto,
que ya no estoy viviendo
en mis años locos.
De prisa destrozo mi ropa buscando,
las formas que mi mente,
ahora está recordando.
Me abrazo conmigo
y me encuentro con otra,
habitando en mi cuerpo
y no acepto sus formas.
La mujer me mira
y me dice llorando:
ve y pregúntale al mundo,
qué te está pasando.
Desnudo mi cuerpo y salgo gritando,
¿Quién entró a mi cuerpo?
¿Quién me estuvo robando?
¿Dónde están mis formas?
Digan quien las tiene,
las estoy buscando
¿Quién es esa otra,
que me está habitando?
El mundo se ríe y me dice cantando,
que el maestro tiempo me fue transformando.
Yo enloquecida me sigo buscando,
las formas hermosas,
que el maldito tiempo me ha estado robando.
Acudo a ti espejo,
mi mejor amigo,
de los años mozos,
pero
¿Es que has olvidado ya mi hermoso rostro?
¿Por qué me reflejas ese rostro añoso?
El espejo me mira y se quiebra de risa,
mientras yo visto,
mis formas groseras de prisa,
me levanto y le pongo mi pecho a la brisa,
¡Que pasen los años!
¡Que la vejez me asista!
¡Que el maldito espejo se quiebre de risa!
Total,
ya nada me importa,
si mi alma agoniza.
me toco,
me arranco los ojos y noto,
que ya no estoy viviendo
en mis años locos.
De prisa destrozo mi ropa buscando,
las formas que mi mente,
ahora está recordando.
Me abrazo conmigo
y me encuentro con otra,
habitando en mi cuerpo
y no acepto sus formas.
La mujer me mira
y me dice llorando:
ve y pregúntale al mundo,
qué te está pasando.
Desnudo mi cuerpo y salgo gritando,
¿Quién entró a mi cuerpo?
¿Quién me estuvo robando?
¿Dónde están mis formas?
Digan quien las tiene,
las estoy buscando
¿Quién es esa otra,
que me está habitando?
El mundo se ríe y me dice cantando,
que el maestro tiempo me fue transformando.
Yo enloquecida me sigo buscando,
las formas hermosas,
que el maldito tiempo me ha estado robando.
Acudo a ti espejo,
mi mejor amigo,
de los años mozos,
pero
¿Es que has olvidado ya mi hermoso rostro?
¿Por qué me reflejas ese rostro añoso?
El espejo me mira y se quiebra de risa,
mientras yo visto,
mis formas groseras de prisa,
me levanto y le pongo mi pecho a la brisa,
¡Que pasen los años!
¡Que la vejez me asista!
¡Que el maldito espejo se quiebre de risa!
Total,
ya nada me importa,
si mi alma agoniza.
Última edición: