El Ángel Inexistente
Poeta recién llegado
Entre las sombras que sembró en la tierra la luna
que inundaron en la oscuridad aquello que lo rodeaba
él meditaba ahí tumbado, triste, casi lloraba
pensando en ella, pero sin fuerza ninguna...
Era demasiado tiempo... una lucha eterna
contra un ejército interminable de segundos
hasta el día en que entre sus brazos ella se cierna
no podía dejar de luchar contra todos ellos.
Pero cedió: la espada que mataba segundos cada instante se torció
cuando su esperanza por que llegara ese día se quebró
el tiempo había muerto... los segundos se volvían eternidades
sus sueños, cenizas danzando sobre las corrientes incesables.
La tristeza consumió su corazón. No volvería a verla, abrazarla, besarla,
no volvería a sentir ese susurro que salía de los labios de ella,
cual rayo de luz que sale del sol para iluminar cada momento
lamuerte, congelada, le condenaba a un eterno tormento.
El tiempo había muerto, pero él seguía consumiéndose sin morir
gritando sin gritar, llorando sin llorar, sufriendo sin sufrir
el tiempo había muerto, ella se escapaba cual arena en sus manos
e iba a parar al mar de los sueños rotos, deseos mal acabados...
que inundaron en la oscuridad aquello que lo rodeaba
él meditaba ahí tumbado, triste, casi lloraba
pensando en ella, pero sin fuerza ninguna...
Era demasiado tiempo... una lucha eterna
contra un ejército interminable de segundos
hasta el día en que entre sus brazos ella se cierna
no podía dejar de luchar contra todos ellos.
Pero cedió: la espada que mataba segundos cada instante se torció
cuando su esperanza por que llegara ese día se quebró
el tiempo había muerto... los segundos se volvían eternidades
sus sueños, cenizas danzando sobre las corrientes incesables.
La tristeza consumió su corazón. No volvería a verla, abrazarla, besarla,
no volvería a sentir ese susurro que salía de los labios de ella,
cual rayo de luz que sale del sol para iluminar cada momento
lamuerte, congelada, le condenaba a un eterno tormento.
El tiempo había muerto, pero él seguía consumiéndose sin morir
gritando sin gritar, llorando sin llorar, sufriendo sin sufrir
el tiempo había muerto, ella se escapaba cual arena en sus manos
e iba a parar al mar de los sueños rotos, deseos mal acabados...