Clau88815
Poeta recién llegado
En la mesa todos aguardamos, porque
hay un líder, siempre lo hay. Él nos dice
qué es lo mejor, es la voz del pueblo.
Susurra porque no se puede hablar más alto.
Todos tenemos un lugar y lo ocupamos,
sabemos lo que debe hacerse, pero estamos
a la espera de un valiente que no llega. Es
por eso que ocupamos cobardemente nuestro lugar.
Recuerdo cuando se podía salir sin miedo
a las calles, cuando sentía el calor del sol
y lo disfrutaba.¡Ah! Que tiempos aquellos.
¡Y que bello que era París en verano!
Ahora todo es diferente.
¡Que triste vivir en tiempos de guerra!
Hoy la ciudad duerme un poco más temprano.
¡París está tranquilo, Madrid también!
Recuerdo cuando iba al café de la esquina
y leía el periódico y este no hablaba de
sabotaje o de atentados. Pero ahora todos
cuidan de todos presintiendo un movimiento
Aquí nadie toma el té, o por lo menos no es lo único
que hacen. Todo es algo más, algo que se esconde
bajo una mascara de cordialidad y lejanía. Por eso
estamos en las sombras, ocultos, esperando, esperando.
¡París está tranquilo, Lisboa también!
Hoy ha de ser el día en que la enajenada calma se
rompa en mil pedazos. Porque ha de venir ese valiente.
Porque han de interponerse las armas en busca de una victoria.
¡Y quiera Dios, que las cosas puedan ser tan diferentes!
hay un líder, siempre lo hay. Él nos dice
qué es lo mejor, es la voz del pueblo.
Susurra porque no se puede hablar más alto.
Todos tenemos un lugar y lo ocupamos,
sabemos lo que debe hacerse, pero estamos
a la espera de un valiente que no llega. Es
por eso que ocupamos cobardemente nuestro lugar.
Recuerdo cuando se podía salir sin miedo
a las calles, cuando sentía el calor del sol
y lo disfrutaba.¡Ah! Que tiempos aquellos.
¡Y que bello que era París en verano!
Ahora todo es diferente.
¡Que triste vivir en tiempos de guerra!
Hoy la ciudad duerme un poco más temprano.
¡París está tranquilo, Madrid también!
Recuerdo cuando iba al café de la esquina
y leía el periódico y este no hablaba de
sabotaje o de atentados. Pero ahora todos
cuidan de todos presintiendo un movimiento
Aquí nadie toma el té, o por lo menos no es lo único
que hacen. Todo es algo más, algo que se esconde
bajo una mascara de cordialidad y lejanía. Por eso
estamos en las sombras, ocultos, esperando, esperando.
¡París está tranquilo, Lisboa también!
Hoy ha de ser el día en que la enajenada calma se
rompa en mil pedazos. Porque ha de venir ese valiente.
Porque han de interponerse las armas en busca de una victoria.
¡Y quiera Dios, que las cosas puedan ser tan diferentes!