Tiempos de penas.-

Isaías Súvel

Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
TIEMPOS DE PENAS
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Todo parece gris,
hay humedad en el sol y en esa estrella
y en esas llamas también.

Y esa humedad deja una estela,
una huella, un rastro,
de dolor lento, profundo,
por un ayer.

…Un ayer.
Esas horas pasadas,
en las que teníamos alas
y podíamos alzarnos,
con placer, sin fuerza.
Podíamos volar soñando,
cuando mirábamos
juntos,
nuestro querer.

Nuestros pechos en vuelo,
en deseo
y en el sentir;
de que éramos dueños
de la dicha
y del devenir dulce,
azaroso de esa vida,
de ese vivir.

Del despertar,
de las tardes,
del tráfico ilegal de las flores,
que disputaba con abejas,
con ruiseñores.
…y de todo el bien.

Todo esto
viví y creí


Pero antes de todo esto,

también yo tenía pena
y placer.

Fue cuando por primera vez te vi.

Mezcla de rubor, de quimera,
de conquista dura,
de espera,
de amargo anís.

De distancia burlesca,
traicionera.

De noches enteras sin saber,
dudando si me quisieras,
si yo podía alcanzarte,
…eras mi sentir.

Y siempre lleno,
de una tromba de emociones:
con angustia,
con ansias y feliz.

Por eso,
eres (y serás) mi pasión,
y mi karma,
…pues te vi.

La culminación de mi alma:
tu estampa,
tu hermosura,
tu carácter
tu matiz.

Luego,
cuando triunfó el amor,
cuando afiancé ese dicha,
cuando te tuve;
pensé haber matado esa pena,
cuando ya eras mía
con candados de nubes
y bajo llaves de celo gris.

Me sentía en el aire,
cuando andabas junto a mí.

La tibieza de tu mano,
tu perfume
y el saber,
que una brisa causaba daño,
a tu gracia perfecta,
sutil:
mi placer.

Pero el adiós llegó lento,
erosivo,
pues minaron el tedio y las horas,
nuestro idilio.

El tiempo que no da tregua
y la incomprensión.

Los números,
los fríos números,
Cuadrados, estáticos
sin emoción.

El por qué, el cómo.
El talvez, el no.

Es cuando asoma la razón.

… Pero, lo que asomó
fue tu constante mentir
¡que traición!
pues tu barca navegaba otro rumbo
y no seguía mi estela

… Y renació ésta pena.

La soledad, la nostalgia,
visitó de nuevo
mi alma serena.

Y la búsqueda de algo mejor,
para olvidar los avatares,
amargos,
dulces y agridulces,
de tu amor.

Y así, a muchos,
en los duelos del cariño,
un aire de imposibles nos impregna
y nos acompaña,
como mortaja eterna,
con dolor.

Y en este siclo,
va la vida siempre,
pues las penas
del amor,
son las distancias,
las quimeras,
los desdenes perversos de una flor.

Los imposibles lazos
y la hermosura,
la maldita hermosura,
que se burla,
que hace mofa,
que es dolencia,
que se explaya cruelmente,
en horrible tortura,
con la inocencia,
…con la miel del candor.


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