BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivimos tiempos de Inquisición:
qué no, que no lo digo yo.
Qué se lo pregunten a cualquiera.
A cualquiera que prenda una vela
en favor de otro, en detrimento de otra.
Se arrían las banderas, se sacan los goznes
de los umbrales, la Libertad iluminando al pueblo,
no es sino mera fachada, ya nadie cree en ella.
Vivimos tiempos duros, de apariencias,
de seguir caminos inversos a nuestras
creencias. De contagios de sida,
de suicidas a las puertas de los colegios.
Los entierros, cotizan el doble,
las pensiones, nos las bajan sin remisión-
calculando y calculando, nos iniciamos
en las matemáticas pitagóricas,
aplicadas al noble arte de bajarse los pantalones-.
Vivimos tiempos de apología,
de necedad, de implícita autonomía,
de desgaste de la sociedad.
En armónica armonía nos encontramos
todos ya: haciendo de la ironía, una mueca
necesaria con la que subsistir.
©
qué no, que no lo digo yo.
Qué se lo pregunten a cualquiera.
A cualquiera que prenda una vela
en favor de otro, en detrimento de otra.
Se arrían las banderas, se sacan los goznes
de los umbrales, la Libertad iluminando al pueblo,
no es sino mera fachada, ya nadie cree en ella.
Vivimos tiempos duros, de apariencias,
de seguir caminos inversos a nuestras
creencias. De contagios de sida,
de suicidas a las puertas de los colegios.
Los entierros, cotizan el doble,
las pensiones, nos las bajan sin remisión-
calculando y calculando, nos iniciamos
en las matemáticas pitagóricas,
aplicadas al noble arte de bajarse los pantalones-.
Vivimos tiempos de apología,
de necedad, de implícita autonomía,
de desgaste de la sociedad.
En armónica armonía nos encontramos
todos ya: haciendo de la ironía, una mueca
necesaria con la que subsistir.
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