Karla Incauta
Reiniciándome
Si creíste que todo sería diferente
y que las mañanas nubladas
cambiarían la tempestad recurrente
por un sol incandescente
que rugiera fuerte en los días de verano,
cada vez que tu imagen saliera a observar
por la ventana del corredor
de esa casa gigante que construyó tu abuelo obrero,
los días festivos en que tu abuela ninfómana
lo dejaba tranquilo para martillar y clavetear,
en beneficio del futuro de sus nietos
y que un día cualquiera de octubre de 1993,
pudieran, de manera libre y espontánea, asomarse a disfrutar
de los lindos amaneceres que se dejaban ver por esa ventana,
la misma en la que ahora yaces triste y a oscuras,
parada en el centro del corredor
viendo como cae la lluvia y escuchando de fondo la radio
que anuncia relámpagos y temporal por los siguientes 12 meses
que quedan del año...
Entonces, si creías esto, estabas muy equivocada…
y que las mañanas nubladas
cambiarían la tempestad recurrente
por un sol incandescente
que rugiera fuerte en los días de verano,
cada vez que tu imagen saliera a observar
por la ventana del corredor
de esa casa gigante que construyó tu abuelo obrero,
los días festivos en que tu abuela ninfómana
lo dejaba tranquilo para martillar y clavetear,
en beneficio del futuro de sus nietos
y que un día cualquiera de octubre de 1993,
pudieran, de manera libre y espontánea, asomarse a disfrutar
de los lindos amaneceres que se dejaban ver por esa ventana,
la misma en la que ahora yaces triste y a oscuras,
parada en el centro del corredor
viendo como cae la lluvia y escuchando de fondo la radio
que anuncia relámpagos y temporal por los siguientes 12 meses
que quedan del año...
Entonces, si creías esto, estabas muy equivocada…
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