jash9131
Poeta recién llegado
Se atreve a salir el sol cuando todo es frío y tosco, nada le puede impedir que lo haga, pues sabe que este invierno pronto terminará.
Pasan los años, los meses, las semanas y así se pasan los días en la espera de lo que no se ve.
Educando el tiempo a su manera, aun luchando contra las obvias circunstancias, las que no le hacen retroceder, es mas; allí brilla con todo su esplendor.
Encuentra una razón para dejar sus dudas sobre los lagos periodos de tiempo a los cuales se ha sometido, esos tiempos que en que las estrellas de la noche le habían criticado sobre su absurda conquista.
Pero mas no sabiendo que la Luna era su aliada, la cual aun por las noches, ayudaba a este a brillar en su mas hermoso esplendor.
El tiempo parece eterno, ya los fríos vientos que azotan las mejillas pálidas de de la primavera parecen desaparecer, pues el calor de este basta para montar la mas cálida noche de invierno, esa que espera esta ermitaña dama llamada primavera.
El mar parece celoso, pues ya no ve los atardeceres que solía contemplar cuando estaba a su lado el brillante caballero el cual lo dormía con sus cantos de atardeceres. Se dedica ahora a su amada esperanza.
Pero la primavera acaba, al igual que cualquier estación de tiempo, ese tiempo que corre en nuestra contra, el que a veces determina lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. Así acaban las ilusiones de este brillante que comienza a ver las horas que se acaban en sus sueños.
Pasan los años, los meses, las semanas y así se pasan los días en la espera de lo que no se ve.
Educando el tiempo a su manera, aun luchando contra las obvias circunstancias, las que no le hacen retroceder, es mas; allí brilla con todo su esplendor.
Encuentra una razón para dejar sus dudas sobre los lagos periodos de tiempo a los cuales se ha sometido, esos tiempos que en que las estrellas de la noche le habían criticado sobre su absurda conquista.
Pero mas no sabiendo que la Luna era su aliada, la cual aun por las noches, ayudaba a este a brillar en su mas hermoso esplendor.
El tiempo parece eterno, ya los fríos vientos que azotan las mejillas pálidas de de la primavera parecen desaparecer, pues el calor de este basta para montar la mas cálida noche de invierno, esa que espera esta ermitaña dama llamada primavera.
El mar parece celoso, pues ya no ve los atardeceres que solía contemplar cuando estaba a su lado el brillante caballero el cual lo dormía con sus cantos de atardeceres. Se dedica ahora a su amada esperanza.
Pero la primavera acaba, al igual que cualquier estación de tiempo, ese tiempo que corre en nuestra contra, el que a veces determina lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. Así acaban las ilusiones de este brillante que comienza a ver las horas que se acaban en sus sueños.