darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
En tu naricita se recrea un gélido dulzón,
aunque hace juego con tu boca,
son tus manos las que mi hálito toca.
¡En un puente sideral se esfuma esta ensoñación!
No sé, pero es tu ternura la que me enajena.
Dentro de un espacio abstracto se aísla un suspiro,
este se divierte con la inocencia de tu melena.
¡Hilos finos estrangulan mi respiro!
Tu voz es un melodioso poema que entona un aeda,
son acordes que enamoran a un corazón de piedra,
son mis manos en tu cuerpo una abrazadora hiedra
que envenena tu cuerpo con fragancias aéreas.
No es tu cuerpo una silueta tallada con punzón,
es tu puerilidad la que mi sistema invoca,
aunque no hace juego con tu boca;
es tu naricita la que se recrea en un cálido dulzón.
Última edición: