Tierra De Mi Tierra

Roser

Poeta recién llegado
TIERRA DE MI TIERRA


He vuelto a mis raíces

a la tierra de mi tierra,

a los olivos tempranos

iluminando sus hojas la primavera.

Olivares cautivos

de aceituna aceitunera

esperando que llegue el día

que le libre de su peso de olivas.

Se oye a lo lejos

el cantar de los aceituneros

que con largos palos

van picando los suelos.

He vuelto a mis raíces

a la tierra de mi tierra,

olor a hierba mojada

a esa mi tierra tan bien amada.

Andando por los toscos caminos

recogiendo semilla a semilla,

la sangre que corre por mis venas

se derrama por mi bella tierra.

A la sombra de estos olivos

me resguardan de amores cautivos

que un día fueron testigos

de mil amores y olvidos.

Del olivo nace la vida

y con él, el aceite de oliva,

merecedor del buen paladar

el mejor aceite de mi tierra natal.

He vuelto a mis raíces

a la tierra de mi tierra,

a esta tierra que me vio nacer

esa tierra que algún día me verá parecer.

Esta es mi tierra.
 
Tierra de olivos en su caso, en el mío de algarrobos y en el de otros de distintos matices que enjugaron sus años mozos, lo innegable es el amor por la tierra que nos vió nacer y la añoranza cuando se está lejos de ella. Gracias por recordarmelo....
 
hola:::sonreir1:::
un poema nostalgico pero muy lindo dedicado a tu tierra saludos cuidate viv2y...:::sonreir1:::
 
He paseado de las manos de tus letras por esos olivares y he imaginado que tu tierra y la mía pueden ser la misma, Andalucía.

Hermoso poema.

Un beso
 
Qué hermosura. Si me has hecho cantar Aceituneros. Gracias por estos versos, compañera, que conectan con Hernández y Paco Ibáñez.

Muchas Gracias y Felicitaciones.

Un saludo desde Buenos Aires...


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ACEITUNEROS

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.


Miguel Hernández, 1937
 
Gracias a todos por leer mi humilde poesía. Ha sido un verdadero honor que os hayais pasado por mis letras.

Un abrazo para todos

Roser
 

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