José Ayarza
Poeta asiduo al portal
Ole mi tierra devota
con su tronos por las calles,
donde su fervor explota
la tradición con detalles.
Son siete días al año,
buenos para recordar,
que aquel que murió en la cruz,
ahora reina en el altar.
buenos para recordar,
que aquel que murió en la cruz,
ahora reina en el altar.
Ole mi tierra devota,
túnicas y capiruchos,
penitentes y turistas,
Cristo pálido y flacucho,
pies descalzos y promesas,
y el sentimiento, que es mucho.
túnicas y capiruchos,
penitentes y turistas,
Cristo pálido y flacucho,
pies descalzos y promesas,
y el sentimiento, que es mucho.
Baile de tronos y palmas,
cirios y velas solemnes,
humo que el incienso inflama,
y Jesús, que no va indemne,
redimiendo nuestra culpa,
porque Dios al hombre ama.
cirios y velas solemnes,
humo que el incienso inflama,
y Jesús, que no va indemne,
redimiendo nuestra culpa,
porque Dios al hombre ama.
Una saeta sentía,
entoná desde un balcón,
con la garganta partía,
que conmueve al corazón.
Y los devotos que escuchan,
con destellos en los ojos,
hasta que suena el tambor.
entoná desde un balcón,
con la garganta partía,
que conmueve al corazón.
Y los devotos que escuchan,
con destellos en los ojos,
hasta que suena el tambor.
Ole mi tierra devota,
que reta con tradición
a recelosos y ateos,
a enfrentar credo y razón,
a negar resurrección,
o a seguir al Nazareno.
que reta con tradición
a recelosos y ateos,
a enfrentar credo y razón,
a negar resurrección,
o a seguir al Nazareno.
Pero también hay en fiesta,
torrijas y bacalao,
cartuchos de pelaíllas,
potaje verde y pescao,
tapitas y unas copillas,
y azúcar garrapiñao.
torrijas y bacalao,
cartuchos de pelaíllas,
potaje verde y pescao,
tapitas y unas copillas,
y azúcar garrapiñao.
Ole mi tierra devota,
cuyo fervor yo respeto,
recordando la pasión,
o degustando un espeto…
cuyo fervor yo respeto,
recordando la pasión,
o degustando un espeto…
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