jockzell
Poeta reconocido en el portal
La hora 22 sobre el reloj de arena
y la tierra no conoce de nombres.
Todo es un anonimato y un ceñir
de luces sombrías que vagan al
interior de esta casa enjaulada.
Octubre tiene la memoria rota
y el presente es un cúmulo de
polvo fantasioso, entremos
por debajo de la franja del sol
y juntemos los cuerpos para
amoldar las pieles en este tren
fantasma. Los días son, como
urbes construídas con otros
recuerdos y me eres tan ausente.
Como una fotografía solitaria
sentada en el parque del ayer.
Miremos pues, queda desgastar
el último abrazo, como ese beso
que estalla en las membranas
del olvido y se agrieta, sangra
hasta hacer de su caudal el río
de nuestra ciudad. Los martes en
la noche me siento a leer y lloro.
Lloro por estar tú tan lejos y
esa pluma arbitraria que le escribe
a un corazón de papel peregrino.
Y esta tierra incognita, que llega
galopa, en un caballo blanco
yendo hacia el sur quizá,
o hacia el polo de un
invierno escarchado.
y la tierra no conoce de nombres.
Todo es un anonimato y un ceñir
de luces sombrías que vagan al
interior de esta casa enjaulada.
Octubre tiene la memoria rota
y el presente es un cúmulo de
polvo fantasioso, entremos
por debajo de la franja del sol
y juntemos los cuerpos para
amoldar las pieles en este tren
fantasma. Los días son, como
urbes construídas con otros
recuerdos y me eres tan ausente.
Como una fotografía solitaria
sentada en el parque del ayer.
Miremos pues, queda desgastar
el último abrazo, como ese beso
que estalla en las membranas
del olvido y se agrieta, sangra
hasta hacer de su caudal el río
de nuestra ciudad. Los martes en
la noche me siento a leer y lloro.
Lloro por estar tú tan lejos y
esa pluma arbitraria que le escribe
a un corazón de papel peregrino.
Y esta tierra incognita, que llega
galopa, en un caballo blanco
yendo hacia el sur quizá,
o hacia el polo de un
invierno escarchado.