Rosa de la Aurora
Poeta que considera el portal su segunda casa
TIERRA OLVIDADA
Una niñita
a su hermano bañaba,
con sus manitas tiernas
el agua acarreaba,
pues ya no quedan pozos
en la tierra olvidada
Un largo trayecto
solita pasaba,
y con su cabello
a su hermanito enjutaba
mientras a la vida
se le veía alegremente aferrada.
De sus glúteos
no ha quedado ya nada,
sus costillas saltadas
de tanta hambre pasada,
a fuego lento su vida
será apagada , arrancada.
Mi alma sensible
ha quedado tatuada,
con una lágrima de sangre
que ha sido rasgada,
porque del amor al prójimo
ya no quedan vestigios, ya no queda nada...