Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Mi ventana rota,
la sequía amiga;
el destierro inminente.
Allá voy sin tregua,
buscando mis lozanías,
buscando un abrazo indulgente.
Ante mí tantos árboles,
bosque que se extiende,
a pasos cortos recorro el sendero,
atrás tantos estorbos,
arriba el árido cielo,
y pisando la verosímil vía.
Así estoy y así voy,
cargado de dolores,
pesado de honores.
Pierdo en tus mejillas,
gano en tus pies:
tierra, polvo, ayer.
Pues no hay palabra lisonjera,
ni dolor más potente
que verme morir un día.
Quisiera quedarme,
pero así es la vida,
pero así es mi cuerpo.
Cargo pesadillas,
desenvaino mis locuras,
y pierdo las verdades.
Ligero me extravío,
¿llenarme de abrazos procuras?
detente, no quiero falsedades.
la sequía amiga;
el destierro inminente.
Allá voy sin tregua,
buscando mis lozanías,
buscando un abrazo indulgente.
Ante mí tantos árboles,
bosque que se extiende,
a pasos cortos recorro el sendero,
atrás tantos estorbos,
arriba el árido cielo,
y pisando la verosímil vía.
Así estoy y así voy,
cargado de dolores,
pesado de honores.
Pierdo en tus mejillas,
gano en tus pies:
tierra, polvo, ayer.
Pues no hay palabra lisonjera,
ni dolor más potente
que verme morir un día.
Quisiera quedarme,
pero así es la vida,
pero así es mi cuerpo.
Cargo pesadillas,
desenvaino mis locuras,
y pierdo las verdades.
Ligero me extravío,
¿llenarme de abrazos procuras?
detente, no quiero falsedades.
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