Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Tierra sin explorar,
bendito sean las horas
en que cruzaste mi senda.
-Bendito sean mis parpados
que no cierran al soñarte-.
Tierra sin cultivo,
en tu presencia angelical
descubro que hay un mundo, lejos,
muy lejos;
donde llené los cantaros vacios.
No me basta con decir
que tus manos en mis manos
le dan melodía a mis pasos.
Pura, blancas colinas,
donde languidece el suplicio
de mi agostados años.
bendito sean las horas
en que cruzaste mi senda.
-Bendito sean mis parpados
que no cierran al soñarte-.
Tierra sin cultivo,
en tu presencia angelical
descubro que hay un mundo, lejos,
muy lejos;
donde llené los cantaros vacios.
No me basta con decir
que tus manos en mis manos
le dan melodía a mis pasos.
Pura, blancas colinas,
donde languidece el suplicio
de mi agostados años.
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