Teyalmendras
Poeta recién llegado
Son insolventes mis manos
en la suavidad de tus pechos,
palpitan inocentes en cada caricia
y abrumadas se esconden
Tanto tiempo deseándote,
tras la estela de un encuentro
y ahora me disipo temeroso
en la brisa grácil sobre la arena.
La timidez me devora
en el fraguado de tu cuerpo,
me asombras
son dadivas tus encantos,
absoluta belleza.
Humedad fría que empapa el dorso
absorbe un escalofrió,
dudas de principiante
tu cuerpo aguarda y palpita
tras la brisa del sexo,
poros abiertos de par en par.
Mi deseo vela encendido
armo de valor un gesto
y me abandono deslumbrado
en la mágica luz de tu abrazo.