Sergi Siré
Poeta asiduo al portal
Tuve una sensación extraña
depsués de tanto llorarte
después de tanto tiempo olvidándote
me pareció que girabas la esquina.
Tu espalda tatuada en lunares
Los tacones dentro del charco
la melena cobriza duermiendo
agotada y empapada por encima detus hombros.
Jamás estuviste ahí
era falsa tu visita virtual
y yo llorando no puedo dejar
de escribirte poemas a ese portal.
Mis cartas que nunca leerás
se amontonan como peíódicos
en las aceras de esa esquina.
Lágrimas y suspiros que nunca recibirás.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
Desde aquel día envío miles de rosas
cientos de cartas sin sello
colocadas, amontonadas, perfumadas
dejo cada mañana en aquella avenida.
Saco un pañuelo y seco mis ojos
estos llorándote tanto
¿No leíste esas cartas?
Te lloro un cielo.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
Poemas y versos desvirgados
que la gente recoge del suelo al pasar
cuando gira como tú aquella esquina.
¿Dónde vives? Dame un remite.
La llvuia de hace días
ha dejado la tinta mojada
ilegibles versos
empapados en lágrimas
que son mi llanto desconsolado.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
El barrendero las ha quitado,
quise matarlo.
AHora tendré que volver a hacerlo.
Escribirte las ciento una cartas a mano.
Jamás volví a verte pasar por aquí,
posiblemente fue un espejismo
oasis de tu cuarpo desnudo sobre aquella cama
de un motel una noche fue despedida.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
Decenas de sobres abiertos,
cartas prohíbidas
asomo a tu recuerdo y a tu virtual visita.
La llvuia corre la tinta mojada.
depsués de tanto llorarte
después de tanto tiempo olvidándote
me pareció que girabas la esquina.
Tu espalda tatuada en lunares
Los tacones dentro del charco
la melena cobriza duermiendo
agotada y empapada por encima detus hombros.
Jamás estuviste ahí
era falsa tu visita virtual
y yo llorando no puedo dejar
de escribirte poemas a ese portal.
Mis cartas que nunca leerás
se amontonan como peíódicos
en las aceras de esa esquina.
Lágrimas y suspiros que nunca recibirás.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
Desde aquel día envío miles de rosas
cientos de cartas sin sello
colocadas, amontonadas, perfumadas
dejo cada mañana en aquella avenida.
Saco un pañuelo y seco mis ojos
estos llorándote tanto
¿No leíste esas cartas?
Te lloro un cielo.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
Poemas y versos desvirgados
que la gente recoge del suelo al pasar
cuando gira como tú aquella esquina.
¿Dónde vives? Dame un remite.
La llvuia de hace días
ha dejado la tinta mojada
ilegibles versos
empapados en lágrimas
que son mi llanto desconsolado.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
El barrendero las ha quitado,
quise matarlo.
AHora tendré que volver a hacerlo.
Escribirte las ciento una cartas a mano.
Jamás volví a verte pasar por aquí,
posiblemente fue un espejismo
oasis de tu cuarpo desnudo sobre aquella cama
de un motel una noche fue despedida.
Creí reconocerte
creo que tú me viste
No sé si eras tú,
ahora dudo, ahora no sé.
Decenas de sobres abiertos,
cartas prohíbidas
asomo a tu recuerdo y a tu virtual visita.
La llvuia corre la tinta mojada.