Kabuki
Poeta recién llegado
Típico ciclo de vida
Yo que corro bajo el viento insondable de la amapola
busco entre los aledaños del opio
burbujas de mundos ultramontanos.
Como un triste moro
que pierde su patria en América,
amaino los velámenes de mi esquife
penetrando con besos de acero
los campos de agua celeste.
De un mar viejo
que se lamenta entre copas de absenta,
el rubor de un tenso epitafio
envenena con su carmín
su bazo putrefacto.
Así sigo, en trote como una gacela entre pumas,
hollando las dunas, ocultándome bajo el abeto.
La díscola luna practicando su danza
salpica luces de alabastro
en mi ceño sudoroso.
Me atraparon, como un bicho entre viudas negras,
mi hito es una telaraña,
precioso tejar de abisinia,
muerte tormentosa como despedidas de amor.
La camisa de largos brazos que pinta Ingres
no se parece en nada a la de este cuchitril,
occiso aroma en el aire,
me cercenaron los alones de los pies
y del talón.
El juglar de caperuzas variopintas,
brinca con el llavín de ese cajón
me dice que es mi salida y le ruego por el cobre;
me hace firmar unas hojas;
deja soltar de su mano dulces pétalos,
me arrinconan una bellas huríes en el muro.
Cumplo años, invalido desde el ocaso
hasta al frenético arrebol que hace temblar estas paredes,
ya no le pregunto a nadie nada,
ni de que se trata este sismo.
Deje tanto de rogar como de pedir explicación.
Al fin, un cáncer acabará con mi vida.
Yo que corro bajo el viento insondable de la amapola
busco entre los aledaños del opio
burbujas de mundos ultramontanos.
Como un triste moro
que pierde su patria en América,
amaino los velámenes de mi esquife
penetrando con besos de acero
los campos de agua celeste.
De un mar viejo
que se lamenta entre copas de absenta,
el rubor de un tenso epitafio
envenena con su carmín
su bazo putrefacto.
Así sigo, en trote como una gacela entre pumas,
hollando las dunas, ocultándome bajo el abeto.
La díscola luna practicando su danza
salpica luces de alabastro
en mi ceño sudoroso.
Me atraparon, como un bicho entre viudas negras,
mi hito es una telaraña,
precioso tejar de abisinia,
muerte tormentosa como despedidas de amor.
La camisa de largos brazos que pinta Ingres
no se parece en nada a la de este cuchitril,
occiso aroma en el aire,
me cercenaron los alones de los pies
y del talón.
El juglar de caperuzas variopintas,
brinca con el llavín de ese cajón
me dice que es mi salida y le ruego por el cobre;
me hace firmar unas hojas;
deja soltar de su mano dulces pétalos,
me arrinconan una bellas huríes en el muro.
Cumplo años, invalido desde el ocaso
hasta al frenético arrebol que hace temblar estas paredes,
ya no le pregunto a nadie nada,
ni de que se trata este sismo.
Deje tanto de rogar como de pedir explicación.
Al fin, un cáncer acabará con mi vida.