José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Duermes como brote de aurora desprendida
en forma de rayo de sol amaneces,
envidiando los días tu belleza
de desnudez de vapor,
milagro fluyendo
que el tiempo disuelve.
Apareces ante el horizonte donde el límite
desaparece y mi vista se alarga
ante el fuego de tu belleza
como espuma de mar
cantando al amanecer.
Ven, acompaña mi deseo
sumido en este mar de arena
que todo indaga
enturbiando mis pensamientos
donde el alma claudica,
cuando el agua se aferra
a los vértices de tu mirada
donde las raíces te invitan a soñar.
Cuando apareces como día maduro
en escultural pose,
saliendo del éxtasis de la primavera
detenida en tu sangre y a través de la estela
de tu piel llegas al puerto
donde el oleaje del barco se bifurca
entre la pureza de la tiniebla conocida
y las lágrimas de latido persistente
allí, donde la vista se eleva.
En ese punto donde las horas se eternizan
como fósiles de durabilidad eterna
en una laguna de corazón agitado,
te conviertes en pensamiento
lo demás deja de existir.