José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fruta abierta en la noche,
bajo el velo suave de la luna
susurra el viento en tu piel desabrigada
vaciando los frutos jugosos
de un árbol sediento
de vergeles prohibidos.
En tu selva, exuberante,
quiero ser río que arrastra tus aguas
hasta donde tu voz asoma
y acaricia con su aliento la vegetación
que crece dejando rastros de gozo
en la suavidad de tu piel.
Sol que acaricia al rocío
besando la piel del día,
amanece entre parpadeos de agua
y el trino que traza los caminos del canto
en el suave brillo
de tus labios humedecidos.
Se desnuda en mi lecho
como lirio al sol,
pétalo que abraza el tallo con anhelo,
capullo de rosa que al cielo deja ver sus contornos
en sus curvas encuentro el canto sin voz
prendido al compás de la dulce batalla.
Rosa que hablas a los pétalos,
tus hojas conversan de lo que no se ve,
de ese instante florece un nuevo amanecer
en la ruta de los sueños.
Eres poesía lo que nunca puede morir,
cuando hechizas mi mundo de deseo carnal
me mata ese olor a eternidad.
©José Valverde Yuste
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