José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegas pisando mis sueños
borrando las huellas del sol
con recelo a la hierba
donde el rocío te acaricia
la sombra huérfana.
Eres flor de perfume
que galopa sobre suaves colinas
que se elevan como musas
marcando el compás en mi vientre
donde despierta mi mundo
encendiendo el cielo
con juego de luces.
En el aire, las sílfides del tiempo,
acarician el mar de tus ojos, profundos,
brillantes como pétalos tiernos
navegando en un mar de colores
con olor a hogaza.
en ese punto donde se evaporan
los bordes del deseo.
Cualquiera de mis poros
puede tocar los rayos de tu luz,
caricia de momento de arboledas
en su suspiro.
Los límites del vigor no existen
son deseos ingobernables
en el otro lado del Edén,
allí, la serpiente no existe.
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