José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegaste como ave en encrucijada
levitando sobre alas
en el camino de nunca acabar
en un grito enjaulado de erecciones
de tierra seca.
Abrazaste las velas
en naufragio profundo
y caminaste por musgo desasistido
en averno de otoños en su luz última
en una borrasca de mar sedosa de espuma.
Tiempo de hospedaje
con duendes navegando
por garganta profunda
donde no acaba el camino
en laguna de noche entera
por nubes de blanco carmín
en oquedades impregnadas de misterio.
Horizontalidad interminable
en espalda de superficie inacabada,
entre luceros, dialogando
cuando las esquinas
susurran a la templanza
y los ojos desorbitados
en ráfagas de lenguas quemadas
claman al paraíso de tu cielo.
En ese bosque de luciérnagas
que centellean, mirando como la mar gruesa
se consume en despojos
que nada tienen que ver con el tiempo
que asola a las llanuras
ya deshabitadas.
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