José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
El revuelo de un menudo gorrión
te envuelve con la desnudez
de un maná que desciende por tu cuerpo,
un deseo febril pacta con el corazón
y las ascuas más sagradas se encienden.
Habitas dentro de la mirada ajena
de los vehementes brazos alados
con suspiros habitados por el silencio
que introduce la savia de la lluvia viva.
Láminas devoradas,
entres los pliegues humedecidos,
hálitos de un cielo que brota,
imita el arrullo de la paloma
cuando se inundan los valles encantados
con riberas llenas de flores.
Bajo un polen deshecho por el tiempo
en una efervescencia que trasciende
el tiempo y el espacio,
el relámpago, en su cansancio,
busca la luz de la esencia,
acomete a la paloma.
En esta ofrenda a los dioses
donde el misterio penetra
sin miedo a la sombra
muere el trino del pájaro.
©José Valverde Yuste
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