Angel Felibre
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la sombra de un almendro
un pastorcillo soñaba,
en la mano el "caramillo"
que sudoroso agitaba.
Un tábano puñetero
en la punta le picaba
y tras un ¡ay! de dolor,
la cabeza se le hinchaba.
Espesas gotas de pus
de la cabeza manaban,
como en un panal de miel
las moscas se le apegaban.
Entre ayes y gemidos,
y pensando en su zagala,
quedose el pastor dormido
ya la música acabada.
Qué mala es la soledad
en la desierta montaña
viendo como aquel carnero,
el amo de la cabaña,
monta y remonta borregas
y él, con la mano en la caña.
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un pastorcillo soñaba,
en la mano el "caramillo"
que sudoroso agitaba.
Un tábano puñetero
en la punta le picaba
y tras un ¡ay! de dolor,
la cabeza se le hinchaba.
Espesas gotas de pus
de la cabeza manaban,
como en un panal de miel
las moscas se le apegaban.
Entre ayes y gemidos,
y pensando en su zagala,
quedose el pastor dormido
ya la música acabada.
Qué mala es la soledad
en la desierta montaña
viendo como aquel carnero,
el amo de la cabaña,
monta y remonta borregas
y él, con la mano en la caña.
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