Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
En su confusión mortal
el señor y su corte de mentiras,
con espadas y lanzas en las manos
visten sus trajes
de caballeros de cruzadas.
Se montan en sus corceles alados
y salen muy temprano
por la noche
a cazar las brujas y demonios,
producto de sus mentes descabelladas.
Pretendiendo
de una certera estocada
acabar con todo aquel,
que sueñe robarse de sus capas
la noche,
sus imágenes en el espejo
o el eco de sus retorcidas vísceras
hambrientas del aplauso.
Sus miedos y obsesiones,
producto de emociones
enmarcadas
en delicados aromas
y maternalmente desinfectadas,
pretenden robar a la imaginación
con su estética
sin conocimiento del dolor,
un poema de historias medievales,
de vampiresas y vampiros,
de rosas negras,
diablos macilentos,
de cuervos esqueléticos
con sus picos de navajas,
que hacen sangrar el mutismo
con sus cuentos de hadas
donde esconden doncellas
en castillos helados,
imaginados
con caballeros sin caballos
e historietas de diablos, demonios,
suicidios, venas cortadas,
dolores y otras perturbaciones.
Son insípidas emociones
importadas de un libreto
hecho película en Hollywood,
para conciliar el sueño
de niño malcriado
o robar dizque un poema
al dolor que imaginaron sentir
en un escrito ajeno.
Estos seguidores
de sus imágenes en espejos,
tienden a proyectar
en su locura,
la osadía de una mente retorcida,
pues sueñan e imaginan
hormigas en los ojos,
visiones impuras
del anticristo en sus recámaras
o ser amigo íntimo
y cercano de la muerte
Señores, Caballeros
de noches encantadas:
Nunca han experimentado
en sus narices
el olor nauseabundo
de la carne humana
en su ciclo de putrefacción,
que se arraiga
en los pulmones,
y te roba la calma
en una verdadera pesadilla
interminable.
Nunca han escuchado,
el crujir de los gusanos
consumiendo las entrañas
de un cuerpo rígido
y deformado por la muerte,
antes que explote
desangrando
ante tus ojos asustados,
su contenido putrefacto.
Acosan el sueño de sus noches
y se pasan las horas
con el reloj en la mano,
cuidándose
de su propia sombra,
presintiendo
en cada vuelta o esquina,
los colmillos de la locura
clavarse sin misericordia
en sus gargantas
podridas de arrogancia.
Sin haber experimentado
el rancio aliento
o el frío del metal
y su filo en la garganta,
se atreven a jugar con la muerte.
¡ Qué oscurantismo tan infantil ¡
La sombra de su pasado,
no tiene sombra,
es y será por siempre, imaginada,
un efecto de mitómanos.
PD: Este poema fue dedicado a los inquisidores ...
el señor y su corte de mentiras,
con espadas y lanzas en las manos
visten sus trajes
de caballeros de cruzadas.
Se montan en sus corceles alados
y salen muy temprano
por la noche
a cazar las brujas y demonios,
producto de sus mentes descabelladas.
Pretendiendo
de una certera estocada
acabar con todo aquel,
que sueñe robarse de sus capas
la noche,
sus imágenes en el espejo
o el eco de sus retorcidas vísceras
hambrientas del aplauso.
Sus miedos y obsesiones,
producto de emociones
enmarcadas
en delicados aromas
y maternalmente desinfectadas,
pretenden robar a la imaginación
con su estética
sin conocimiento del dolor,
un poema de historias medievales,
de vampiresas y vampiros,
de rosas negras,
diablos macilentos,
de cuervos esqueléticos
con sus picos de navajas,
que hacen sangrar el mutismo
con sus cuentos de hadas
donde esconden doncellas
en castillos helados,
imaginados
con caballeros sin caballos
e historietas de diablos, demonios,
suicidios, venas cortadas,
dolores y otras perturbaciones.
Son insípidas emociones
importadas de un libreto
hecho película en Hollywood,
para conciliar el sueño
de niño malcriado
o robar dizque un poema
al dolor que imaginaron sentir
en un escrito ajeno.
Estos seguidores
de sus imágenes en espejos,
tienden a proyectar
en su locura,
la osadía de una mente retorcida,
pues sueñan e imaginan
hormigas en los ojos,
visiones impuras
del anticristo en sus recámaras
o ser amigo íntimo
y cercano de la muerte
Señores, Caballeros
de noches encantadas:
Nunca han experimentado
en sus narices
el olor nauseabundo
de la carne humana
en su ciclo de putrefacción,
que se arraiga
en los pulmones,
y te roba la calma
en una verdadera pesadilla
interminable.
Nunca han escuchado,
el crujir de los gusanos
consumiendo las entrañas
de un cuerpo rígido
y deformado por la muerte,
antes que explote
desangrando
ante tus ojos asustados,
su contenido putrefacto.
Acosan el sueño de sus noches
y se pasan las horas
con el reloj en la mano,
cuidándose
de su propia sombra,
presintiendo
en cada vuelta o esquina,
los colmillos de la locura
clavarse sin misericordia
en sus gargantas
podridas de arrogancia.
Sin haber experimentado
el rancio aliento
o el frío del metal
y su filo en la garganta,
se atreven a jugar con la muerte.
¡ Qué oscurantismo tan infantil ¡
La sombra de su pasado,
no tiene sombra,
es y será por siempre, imaginada,
un efecto de mitómanos.
PD: Este poema fue dedicado a los inquisidores ...
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