Vevero
Poeta reconocida en el portal
Y toda la noche dialogué contigo,
suspiré tus ramas,
me bebí el olvido,
me llamé silencio, espuma y quejido
para acurrucarme en tu pecho dolido.
Desperté en los besos,
llenos de esperanzas
con frutas maduras y flores al alba.
Me convertí en flor, en labio y suspiro,
llegué hasta tu oído, lo dejé dormido.
La caricia eterna de mi mano brota,
roza tu cabeza
-ahí me aprisionas-
y yo hecha un dulce rocío
ruedo por tu cara y alcanzo
mi nido.
suspiré tus ramas,
me bebí el olvido,
me llamé silencio, espuma y quejido
para acurrucarme en tu pecho dolido.
Desperté en los besos,
llenos de esperanzas
con frutas maduras y flores al alba.
Me convertí en flor, en labio y suspiro,
llegué hasta tu oído, lo dejé dormido.
La caricia eterna de mi mano brota,
roza tu cabeza
-ahí me aprisionas-
y yo hecha un dulce rocío
ruedo por tu cara y alcanzo
mi nido.