Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Toda te tuve
y toda te perdí.
En mi desierto
eras la única sombra,
en mi noche,
el único lucero.
Ah, fortuna la mía;
en tu vientre
calenté mis manos,
en tu voz
aprendí mi nombre.
Todo lo tuve
y todo lo perdí.
Ahora tengo
en mis labios
las palabras
que querías escuchar
y con mis propias manos
he sembrado el jardín
que anhelabas.
y toda te perdí.
En mi desierto
eras la única sombra,
en mi noche,
el único lucero.
Ah, fortuna la mía;
en tu vientre
calenté mis manos,
en tu voz
aprendí mi nombre.
Todo lo tuve
y todo lo perdí.
Ahora tengo
en mis labios
las palabras
que querías escuchar
y con mis propias manos
he sembrado el jardín
que anhelabas.