…y las voces de la noche,
y las voces del recreo…
todas esas olas, que nos acompasan,
toda esa fauna, que se subleva;
y los oídos de las florestas de los recuerdos…
las libélulas e incandescencias de la buhardilla,
esa luna nuestra, que hace glu- glu…
esa nana, que jugaba con tus caballos de hierro…
de esos mil dialectos, a la orilla del río,
y esos jardines, que juegan con nuestros anhelos,
todas esas sombras, ajedrezadas,
donde se alargan los dedos.
y las voces del recreo…
todas esas olas, que nos acompasan,
toda esa fauna, que se subleva;
y los oídos de las florestas de los recuerdos…
las libélulas e incandescencias de la buhardilla,
esa luna nuestra, que hace glu- glu…
esa nana, que jugaba con tus caballos de hierro…
de esos mil dialectos, a la orilla del río,
y esos jardines, que juegan con nuestros anhelos,
todas esas sombras, ajedrezadas,
donde se alargan los dedos.