Oscar Enamorado
Poeta recién llegado
Por suerte los padres
ya no usan el almanaque,
atrás quedaron las
supersticiones
hoy día
tenemos excentricidades
si antes se corría el riesgo
de ser bautizado
como santo desconocido
ahora peligra llamarse
con un nocivo
y maldito famoso
me harta lo trivial,
extraño cuando las cosas
tenían sentido
aquel tiempo de emociones,
de agradecimientos,
de sentimientos reales
cuando dar un nombre
era el reconocimiento
a un ser amado
o a las raíces,
alguna promesa
y no ponerle marca
a un producto.
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