Tus besos me dejaron un silencio,
tus manos un inmensos resistir,
tus labios buscaban los míos,
y tan sólo quedaba hacerlos ir.
Tu piel y la mía, acercábanse,
sintiendo los latidos del corazón,
el sudor penetraba en cada poro,
Y la noche dejaba su sentir.
Los pechos, su desnudez,
nada había que nos resistiera,
y cuerpo a cuerpo, sin detenerse,
buscaba más allá de la honradez.
Sí, era fuego y pasión, era todo;
tan sólo yo buscaba algo más,
algo a lo que poder agarrarme,
algo que delimitara nuestra unión.
Y tú seguías con tus manos,
tocándome sin ningún pudor,
y yo seguía notando cada segundo,
el volcán de la satisfacción.
Penetrándonos nos conocimos,
hablándonos sin ningún rubor,
mas no fue una noche de olvido,
fue algo que todavía dura hoy.
tus manos un inmensos resistir,
tus labios buscaban los míos,
y tan sólo quedaba hacerlos ir.
Tu piel y la mía, acercábanse,
sintiendo los latidos del corazón,
el sudor penetraba en cada poro,
Y la noche dejaba su sentir.
Los pechos, su desnudez,
nada había que nos resistiera,
y cuerpo a cuerpo, sin detenerse,
buscaba más allá de la honradez.
Sí, era fuego y pasión, era todo;
tan sólo yo buscaba algo más,
algo a lo que poder agarrarme,
algo que delimitara nuestra unión.
Y tú seguías con tus manos,
tocándome sin ningún pudor,
y yo seguía notando cada segundo,
el volcán de la satisfacción.
Penetrándonos nos conocimos,
hablándonos sin ningún rubor,
mas no fue una noche de olvido,
fue algo que todavía dura hoy.