Todavía hoy puedo recorrer en mi memoria
cada rincón observado de tu casa,
cada objeto, cada libro, cada planta,
tu heladera llena de atávicas provisiones,
cada desorden femenino y necesario,
la cena, lista ya sobre la mesa
con su perfecta escenografía
de cubiertos, platos, mínimas bandejas,
servilletas de papel coloreadas...
Y el diálogo,
sí, el diálogo en tu casa...
Y un cigarrillo en tu balcón
suspendido entre la explicación
del origen de las plantas,
el olvido de sus nombres
y de cuando habían llegado.
No he visto tu habitación
pero me imagino tu almohada
con la impronta de tu rostro,
tu descansar
después de las fatigas cotidianas
y pienso que me quedaría ahí,
a observarte
minimizando mi respiro
para no despertarte
y decirte casi sin abrir la boca,
Duerme querida amiga, duerme
que la coraza de la noche te protege
y rígidas las estrellas hacen guardia.
cada rincón observado de tu casa,
cada objeto, cada libro, cada planta,
tu heladera llena de atávicas provisiones,
cada desorden femenino y necesario,
la cena, lista ya sobre la mesa
con su perfecta escenografía
de cubiertos, platos, mínimas bandejas,
servilletas de papel coloreadas...
Y el diálogo,
sí, el diálogo en tu casa...
Y un cigarrillo en tu balcón
suspendido entre la explicación
del origen de las plantas,
el olvido de sus nombres
y de cuando habían llegado.
No he visto tu habitación
pero me imagino tu almohada
con la impronta de tu rostro,
tu descansar
después de las fatigas cotidianas
y pienso que me quedaría ahí,
a observarte
minimizando mi respiro
para no despertarte
y decirte casi sin abrir la boca,
Duerme querida amiga, duerme
que la coraza de la noche te protege
y rígidas las estrellas hacen guardia.