ebeth
Poeta recién llegado
Sábado a la noche. De aquel diecisiete de Abril. Ya estaba resignada a que el lunes por fin iba a tenerte conmigo. Pero decidiste hacerme saber que tus planes eran otros. Poco a poco me dabas señales de que venias. Yo no me alarmaba, al contrario ya esperaba al lunes.
Pero al día siguiente me di cuenta de que realmente era en serio, querías venir…
Junte mi bolso, tu bolso, me bañe y fui rumbo a casa de tus abuelos.
Había cierto aire de confusión, yo estaba sentada en la cama de tu abuela, controlando las contracciones, acompañada con tu tía Viviana. En el comedor tus abuelos y tíos comían. A las tres de la tarde se paralizo todo y empezó a planificarse. Tu tía Lucia llamaba al remis pero tardo casi quince minutos estaba más nerviosa que yo. Tu madrina y tía Camila se estaba produciendo querías que la veas tan bella como siempre. Al llegar el remis la primera pregunta de tu abuela María Rosa fue:- ¿Tenes experiencias en partos?
El remisero contesto que no y ella agrego: -Entonces trata de ir rápido porque lo tiene en el auto-
El viaje que debía ser de casi treinta minutos se hizo en quince.
Al llegar y bajar del auto me dio una fuerte contracción, que hizo que la gente que estaba en el camino despejara el área. Parecía que ya estaba por tenerlo ahí mismo.
La doctora me reviso y ya estaba con siete- ocho de dilatación pero todavía estabas previo no habías bajado y la bolsa no se había roto.
Me ponen el suero para que sean más seguidas, y vos más y más te inquietabas como siempre de un lado para el otro. A pesar de que pujaba y pujaba no te encajabas.
Yo en ese momento sentía miedo, estaba sola y lloraba de nervios no sabía qué hacer. Necesitaba tanto compañía y ahí fue cuando la vi ante mí se presento al lado de la camilla.
Al principio se reía de mí, por como lloraba. Después me dio la mano y dijo:- Fuerza, vos podes chanita-
Tu bisabuela Rosa estaba con nosotros, cuidándonos.
A las siete de la tarde me llama papa para calmarme y decirme que él estaba esperándote que salgas.
Pero vos no tenías planes y yo estaba muy asustada.
Ahí la doctora decide darme la orden para cesárea. Y así fue.
Me prepararon para la operación. Cuando me llevaban para quirófano, Papa nos saludo.
En el quirófano gracias a la anestesia, terminaron las contracciones. Pero al terminar de aplicarme la anestesia, me da una última contracción que hace que te encajes. Y la doctora me dijo:- Dos pujes que sale-
Yo respondí:- Firme por cesárea, quiero cesárea.
Apenas empezaron, afuera empezó a llover y al momento del fuerte granizo te sacaron. Escuchar tu llanto me dio tanta alegría, no podía creer que al fin la tan larga y ansiada espera había terminado. Por fin te conocería. La enfermera te acerca a mí y no lloraste. Tenias los ojitos cerrados con lágrimas, eran de felicidad o tal vez de enojo por haberte sacado.
Yo no podía creerlo, Benjamín ya naciste. Ni bien te tuve entre mis brazos te abrece y sentí una emoción muy grande y unas inmensas ganas de llorar. Tu papa no se quedo atrás. Al salir de neonatología después de verte, lloraba y le temblaban los pies.
Eso es una emoción tan grande y hermosa que no se puede explicar y que aun ahora al verte no sabemos cómo definirla…
Pero al día siguiente me di cuenta de que realmente era en serio, querías venir…
Junte mi bolso, tu bolso, me bañe y fui rumbo a casa de tus abuelos.
Había cierto aire de confusión, yo estaba sentada en la cama de tu abuela, controlando las contracciones, acompañada con tu tía Viviana. En el comedor tus abuelos y tíos comían. A las tres de la tarde se paralizo todo y empezó a planificarse. Tu tía Lucia llamaba al remis pero tardo casi quince minutos estaba más nerviosa que yo. Tu madrina y tía Camila se estaba produciendo querías que la veas tan bella como siempre. Al llegar el remis la primera pregunta de tu abuela María Rosa fue:- ¿Tenes experiencias en partos?
El remisero contesto que no y ella agrego: -Entonces trata de ir rápido porque lo tiene en el auto-
El viaje que debía ser de casi treinta minutos se hizo en quince.
Al llegar y bajar del auto me dio una fuerte contracción, que hizo que la gente que estaba en el camino despejara el área. Parecía que ya estaba por tenerlo ahí mismo.
La doctora me reviso y ya estaba con siete- ocho de dilatación pero todavía estabas previo no habías bajado y la bolsa no se había roto.
Me ponen el suero para que sean más seguidas, y vos más y más te inquietabas como siempre de un lado para el otro. A pesar de que pujaba y pujaba no te encajabas.
Yo en ese momento sentía miedo, estaba sola y lloraba de nervios no sabía qué hacer. Necesitaba tanto compañía y ahí fue cuando la vi ante mí se presento al lado de la camilla.
Al principio se reía de mí, por como lloraba. Después me dio la mano y dijo:- Fuerza, vos podes chanita-
Tu bisabuela Rosa estaba con nosotros, cuidándonos.
A las siete de la tarde me llama papa para calmarme y decirme que él estaba esperándote que salgas.
Pero vos no tenías planes y yo estaba muy asustada.
Ahí la doctora decide darme la orden para cesárea. Y así fue.
Me prepararon para la operación. Cuando me llevaban para quirófano, Papa nos saludo.
En el quirófano gracias a la anestesia, terminaron las contracciones. Pero al terminar de aplicarme la anestesia, me da una última contracción que hace que te encajes. Y la doctora me dijo:- Dos pujes que sale-
Yo respondí:- Firme por cesárea, quiero cesárea.
Apenas empezaron, afuera empezó a llover y al momento del fuerte granizo te sacaron. Escuchar tu llanto me dio tanta alegría, no podía creer que al fin la tan larga y ansiada espera había terminado. Por fin te conocería. La enfermera te acerca a mí y no lloraste. Tenias los ojitos cerrados con lágrimas, eran de felicidad o tal vez de enojo por haberte sacado.
Yo no podía creerlo, Benjamín ya naciste. Ni bien te tuve entre mis brazos te abrece y sentí una emoción muy grande y unas inmensas ganas de llorar. Tu papa no se quedo atrás. Al salir de neonatología después de verte, lloraba y le temblaban los pies.
Eso es una emoción tan grande y hermosa que no se puede explicar y que aun ahora al verte no sabemos cómo definirla…
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