Gritos desgarradores encienden velas en el infierno. ¿Crees en mi? mantente quieto siente como vibra tu cuerpo.
Oí una voz, decía mi nombre era de un niño cantando .
Gatos negros, magia oscura, conjuros a media noche. Las manos tocan el cielo blanco y absorben sus colores. El piso quema mis entrañas por dentro desgarrando cada tejido sin vida, la oscuridad pierde su encanto y la insignia marca mi pecho. Son solo números que envenenan mi suerte; y el maestro dispone a sus discípulos en noches que colapsan la incertidumbre.
Murmullos no dejan oír, bocas gesticulando rápidamente. Mi mente se enloquece. Propuestas tras propuestas ante la indecisión de un inerte tejido.
Voy en el vaivén de este maldito lugar, ya estoy muerto; ¿Todavía no me crees? quizás soy esta noche el oro mas preciado.
¿Todavía no me crees?
Oí una voz, decía mi nombre era de un niño cantando .
Gatos negros, magia oscura, conjuros a media noche. Las manos tocan el cielo blanco y absorben sus colores. El piso quema mis entrañas por dentro desgarrando cada tejido sin vida, la oscuridad pierde su encanto y la insignia marca mi pecho. Son solo números que envenenan mi suerte; y el maestro dispone a sus discípulos en noches que colapsan la incertidumbre.
Murmullos no dejan oír, bocas gesticulando rápidamente. Mi mente se enloquece. Propuestas tras propuestas ante la indecisión de un inerte tejido.
Voy en el vaivén de este maldito lugar, ya estoy muerto; ¿Todavía no me crees? quizás soy esta noche el oro mas preciado.
¿Todavía no me crees?