ROSASBLANCAS
Poeta recién llegado
Estrellas que titilan sin piedad,
dejando en soledad a mi alma.
De espalda a la luna
cubro mi cara pintada
con lágrimas, rocio y canela.
En un muro de piedra y musgo
quedaron impresas tantas promesas.
Entre grietas dormitaron las fantasías
y marchitaron sigilosas las alegrías.
Como el lamento helado de mi llanto
surge insistente el eco del pasado...
Oh, todavía te amo!
Pero tu cuerpo plateado voló
hacia mundos lejanos
de cuentos encantados.
Oh, aún te extraño!
Aún recuerdo tus besos
en las tardes de soles intensos
y en mis paseos solitarios
por los caminos desiertos.
La soledad ha quedado atrapada
entre las murallas de pecho herido.
Mi corazón fugitivo
vaga sin rumbo junto a las estrellas
que sin piedad otean desde lo alto.
Mientras tanto persiste la pena,
mi manos buscan el roce
de tu huellas sobre la arena.
dejando en soledad a mi alma.
De espalda a la luna
cubro mi cara pintada
con lágrimas, rocio y canela.
En un muro de piedra y musgo
quedaron impresas tantas promesas.
Entre grietas dormitaron las fantasías
y marchitaron sigilosas las alegrías.
Como el lamento helado de mi llanto
surge insistente el eco del pasado...
Oh, todavía te amo!
Pero tu cuerpo plateado voló
hacia mundos lejanos
de cuentos encantados.
Oh, aún te extraño!
Aún recuerdo tus besos
en las tardes de soles intensos
y en mis paseos solitarios
por los caminos desiertos.
La soledad ha quedado atrapada
entre las murallas de pecho herido.
Mi corazón fugitivo
vaga sin rumbo junto a las estrellas
que sin piedad otean desde lo alto.
Mientras tanto persiste la pena,
mi manos buscan el roce
de tu huellas sobre la arena.