Todo con ella

El pelo abanicando la almohada,
un campo de sombras
en el que rendir las armas.
Los dos erguidos senos,
como dos erguidas llamas.
La insólita curva de la cadera,
una luna enamorada.
El silencio de la estancia,
un templo donde rezarla
y ese sentimiento antiguo
de que todo,
absolutamente todo
está allí, con ella
sobre la cama.
Muy nostálgico en su esencia y conmovedor poema en su sensible y bella escritura amigo Luis. Un abrazo. Paco.
 
El pelo abanicando la almohada,
un campo de sombras
en el que rendir las armas.
Los dos erguidos senos,
como dos erguidas llamas.
La insólita curva de la cadera,
una luna enamorada.
El silencio de la estancia,
un templo donde rezarla
y ese sentimiento antiguo
de que todo,
absolutamente todo
está allí, con ella
sobre la cama.
que apasionado instante, quizá el mejor, grato leerte
 

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