Pilaresther
Poeta adicto al portal
Todo concuerda,
nos encontramos la tarde precisa,
la noche anterior
había soñado
que transparentes dioses
husmeaban mi lecho,
el otro lado de mi mente,
ya le presentía.
Entre tantas cosas sin dueño
andaba mi amor,
anidando cenizas en campanas
dejando sus manos bajo un picador
apostando al encuentro.
Todo concuerda,
aquella tarde estacionada de versos
no supe qué decir
cuando vi su rostro en aquel espejo
retorné del abandono a su sonrisa,
hacía tanto tiempo que vagaba a solas,
hacía tanto tiempo que culpaba a mis versos
por su dorso áspero
de desamor y tristeza,
que al verle,
me dije,
-no despegues los pies de su suelo,
todo concuerda-.
nos encontramos la tarde precisa,
la noche anterior
había soñado
que transparentes dioses
husmeaban mi lecho,
el otro lado de mi mente,
ya le presentía.
Entre tantas cosas sin dueño
andaba mi amor,
anidando cenizas en campanas
dejando sus manos bajo un picador
apostando al encuentro.
Todo concuerda,
aquella tarde estacionada de versos
no supe qué decir
cuando vi su rostro en aquel espejo
retorné del abandono a su sonrisa,
hacía tanto tiempo que vagaba a solas,
hacía tanto tiempo que culpaba a mis versos
por su dorso áspero
de desamor y tristeza,
que al verle,
me dije,
-no despegues los pies de su suelo,
todo concuerda-.