Por el jardín florecido,
ella reía y cantaba,
cojiendo rosas y rosas,
en el sol de la mañana.
Yo, ansioso, toda mi frente
llanto sin salir, miraba
el cielo azul del rocio
que aún temblaba de las ramas
-consuelo para mis ojos
locos, que se imajinaban
que aquellas gotas del cielo
caían de su nostaljia-;
y para que ella no viera
la tristeza de mi alma,
intentando ahogar sus voces,
tambien reía y cantaba.
¡Y ella se fúe con sus rosas,
y yo me fuí con mis lágrimas,
detrás de ella, en la gloria
de aquella mañana májica!
Juan RAmón Jiménez., Antologia poetica., ed, Losada, buenos aires., 1958, p. 30.
ella reía y cantaba,
cojiendo rosas y rosas,
en el sol de la mañana.
Yo, ansioso, toda mi frente
llanto sin salir, miraba
el cielo azul del rocio
que aún temblaba de las ramas
-consuelo para mis ojos
locos, que se imajinaban
que aquellas gotas del cielo
caían de su nostaljia-;
y para que ella no viera
la tristeza de mi alma,
intentando ahogar sus voces,
tambien reía y cantaba.
¡Y ella se fúe con sus rosas,
y yo me fuí con mis lágrimas,
detrás de ella, en la gloria
de aquella mañana májica!
Juan RAmón Jiménez., Antologia poetica., ed, Losada, buenos aires., 1958, p. 30.