AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
TODO EL UNIVERSO…
A otra playa, como una barca, mi alma
irá a anclar, como si en todo el mundo
no hubiesen puertos esperando, como
palmeras, como sirenas que padecen
de prosopagnosis, para no recordarme…
Quizás como una barca fantástica, irá
mi alma a buscar en una estrella ese
puerto de luz, que puede nacer, como
nacen los hipocampos, solitarios del mar.
Sin planificar, ancla y campanas, habrán
de complementar mis caminos, las flores,
serán solamente una circunstancia efímera.
A otra playa, sin copas, ni lunas para
derrochar, porque en mi cáliz solo cabrá
un beso de madrugada y los dedos, que
quieran encontrar en mis poros la historia
completa del sol, porque ya no podré
desparramar mi amor en cada esquina.
Guardaré los libros quiméricos y cobraré
la deuda que me deben los caminos. ¡NO!
No es pesimismo, es que Dionisio en un
favor me dio a probar el elixir de la realidad;
y como en una película, en cámara lenta,
vi pasar diez mil flores de diversos colores
y fragancias y todo alrededor era vanidad,
capricho y estulticias. Nacieron caracolas
y perlas contaminadas; el jade y esmeraldas
tenían precio solo para los artesanos del oro.
Fue entonces que me despedí de tu playa,
para lanzar mi ancla y mis velas, dónde solo
las gaviotas y las marsopas, podían conversar
con mi barca de colores, caracoles, flores, y
estrellas cantaban para mi alma preñada de
la luz de Dios y todo el universo me pertenecía.
27 octubre 2014.
A otra playa, como una barca, mi alma
irá a anclar, como si en todo el mundo
no hubiesen puertos esperando, como
palmeras, como sirenas que padecen
de prosopagnosis, para no recordarme…
Quizás como una barca fantástica, irá
mi alma a buscar en una estrella ese
puerto de luz, que puede nacer, como
nacen los hipocampos, solitarios del mar.
Sin planificar, ancla y campanas, habrán
de complementar mis caminos, las flores,
serán solamente una circunstancia efímera.
A otra playa, sin copas, ni lunas para
derrochar, porque en mi cáliz solo cabrá
un beso de madrugada y los dedos, que
quieran encontrar en mis poros la historia
completa del sol, porque ya no podré
desparramar mi amor en cada esquina.
Guardaré los libros quiméricos y cobraré
la deuda que me deben los caminos. ¡NO!
No es pesimismo, es que Dionisio en un
favor me dio a probar el elixir de la realidad;
y como en una película, en cámara lenta,
vi pasar diez mil flores de diversos colores
y fragancias y todo alrededor era vanidad,
capricho y estulticias. Nacieron caracolas
y perlas contaminadas; el jade y esmeraldas
tenían precio solo para los artesanos del oro.
Fue entonces que me despedí de tu playa,
para lanzar mi ancla y mis velas, dónde solo
las gaviotas y las marsopas, podían conversar
con mi barca de colores, caracoles, flores, y
estrellas cantaban para mi alma preñada de
la luz de Dios y todo el universo me pertenecía.
27 octubre 2014.