Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Habito en el silencio del amor,
y en la luz de la infancia golpeada.
Me cansan los días inútiles que construyo,
me cansa respirar, porque hiere y asfixia.
Todo era mejor antes de nacer,
hasta el sol quemaba mucho más sobre mi mar,
nada destrozaba mi luna menguante
ni el latido de un corazón que no vendrá a buscarme.
La tristeza era alondra que no se me acercaba.
Yo no sabía de mariposas en mi vientre,
ni de primaveras que destilan almíbar para enamorar...
No sabía de padres, ni de amor.
Dolencia;
¿A dónde llevas estos minutos vacíos?
¿Bajo qué corazón muerto los guardas?
¿Por qué no me dejas huérfana y extraviada?
Quiero volver a mi jardín
donde la nada es la vida y la paz,
donde no se hunden de ausencias las noches,
donde todo era mejor antes de nacer.
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