Todo está escrito en mí

Mil duisculpas me equivoque de boton. Lo que haces es magnifico. Todo lo mejor a voz. que tu magia continue siempre.
sincéros saludos
 
Abrazada al frio de los recuerdos, transparencias de
sensaciones que se bañan en una melancolia reflectante
y pura. bella estructura poetica que deja poso al leerla.
magnifico. luzyabsenta


Grata presencia. Gratas palabras que apoyan el sentido en la existencia
de estas letras mías.
Gracias apreciado compañero de recorrido en la página.
Un abrazo hasta vos.
 

Yo reconozco los signos del desierto,
el dolor de estar sola bajo otra lengua
en una ciudad inexistente.

Yo me reconozco
como profecía escrita a fuerza en la sangre
y amo las palabras que se conjugan (sin saberlo).

Todo está escrito en mí:
mi naufragio,
mi herida,
el ramo de besos que he negado
y la palabra –Nunca-.

Hoy tengo frío
y guardo la voz como limosna de nadie
a otra boca sedienta,
y leo libros que no acaban nunca de escribirse
en una ciudad triste donde no me hallo.

Noviembre
transcurre
mientras, recobro el destino de mi idioma
y el derecho a estar tristes
para abrazarnos...



Anna Francisca Rodas Iglesias©
Escribes con mucha intensidad y en este poema te dejas sentir con toda la tristeza y a la vez con una bella esperanza, me ha encantado tu maravillosa obra! Un abrazote tuti.
 

Yo reconozco los signos del desierto,
el dolor de estar sola bajo otra lengua
en una ciudad inexistente.

Yo me reconozco
como profecía escrita a fuerza en la sangre
y amo las palabras que se conjugan (sin saberlo).

Todo está escrito en mí:
mi naufragio,
mi herida,
el ramo de besos que he negado
y la palabra –Nunca-.

Hoy tengo frío
y guardo la voz como limosna de nadie
a otra boca sedienta,
y leo libros que no acaban nunca de escribirse
en una ciudad triste donde no me hallo.

Noviembre
transcurre
mientras, recobro el destino de mi idioma
y el derecho a estar tristes
para abrazarnos...



Anna Francisca Rodas Iglesias©
He venido a recalar en estos versos de hace ya tiempo, como en una ensenada tranquila que me permite leerlos, repensarlos y volver a leerlos. Y dejo que me bañe la templada nostalgia que rezuman, esperando que también a mi el derecho a estar triste me traiga algún abrazo. Un beso. Luis.
 

Yo reconozco los signos del desierto,
el dolor de estar sola bajo otra lengua
en una ciudad inexistente.

Yo me reconozco
como profecía escrita a fuerza en la sangre
y amo las palabras que se conjugan (sin saberlo).

Todo está escrito en mí:
mi naufragio,
mi herida,
el ramo de besos que he negado
y la palabra –Nunca-.

Hoy tengo frío
y guardo la voz como limosna de nadie
a otra boca sedienta,
y leo libros que no acaban nunca de escribirse
en una ciudad triste donde no me hallo.

Noviembre
transcurre
mientras, recobro el destino de mi idioma
y el derecho a estar tristes
para abrazarnos...



Anna Francisca Rodas Iglesias©
Me ha gustado su expresión
 

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