José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
El respeto que gane con alborozo.
Hoy lo veo mancillado, paso a paso.
Es un menester en el regreso a casa.
De la vida, ya no queda ni el ocaso
La fortuna que cerní en cedazos,
La felicidad de dormir entre sus brazos,
La pasión que me regaló a chispazos,
Los detalles, las caricias, los abrazos.
Todo lo perdí de forma inexorable.
Todo partió en laxitud postrera,
Las fuerzas de mi vida entera,
Hacia los limbos obscuros de la muerte.
Ya ni los recuerdos confluyen a la mente.
Se acabó la prisa, el avatar constante.
Ya lo que pienso parece delirante.
Pero… ¡Esta vida me pareció un instante!
Hoy lo veo mancillado, paso a paso.
Es un menester en el regreso a casa.
De la vida, ya no queda ni el ocaso
La fortuna que cerní en cedazos,
La felicidad de dormir entre sus brazos,
La pasión que me regaló a chispazos,
Los detalles, las caricias, los abrazos.
Todo lo perdí de forma inexorable.
Todo partió en laxitud postrera,
Las fuerzas de mi vida entera,
Hacia los limbos obscuros de la muerte.
Ya ni los recuerdos confluyen a la mente.
Se acabó la prisa, el avatar constante.
Ya lo que pienso parece delirante.
Pero… ¡Esta vida me pareció un instante!