Todo lo que sé de la mina.

Engel

SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA



El carbón y su triste vestidura,
negro permanente.
El carbón y su ejército de miedos.
Armado de un silencio sin culpa,
de una oscuridad sin arrepentimiento.

Desde el límite del frío,
hoy viene a visitarme
la sombra disfrazada de aquel misterio.

Recojo el corazón y lo entretengo
mientras los expertos dan mil explicaciones.

Pero no estoy de acuerdo
porque yo sí he averiguado
cómo desarmarlo.

Si le quitas la piel
ya no es tan negro.
Si le mondas la carne
se libera del cerco del silencio.

Saldrá una nebulosa de palabras
oscilando del olvido a la memoria,
de la memoria al olvido.

Pedazos de existencia
tiznando las manos del minero.
Sueños fermentados;
sueños mal cerrados, sueños
aún sueños.
Todo lo que ha soñado
se impregna entre los dedos.
 



El carbón y su triste vestidura,
negro permanente.
El carbón y su ejército de miedos.
Armado de un silencio sin culpa,
de una oscuridad sin arrepentimiento.

Desde el límite del frío,
hoy viene a visitarme
la sombra disfrazada de aquel misterio.

Recojo el corazón y lo entretengo
mientras los expertos dan mil explicaciones.

Pero no estoy de acuerdo
porque yo sí he averiguado
cómo desarmarlo.

Si le quitas la piel
ya no es tan negro.
Si le mondas la carne
se libera del cerco del silencio.

Saldrá una nebulosa de palabras
oscilando del olvido a la memoria,
de la memoria al olvido.

Pedazos de existencia
tiznando las manos del minero.
Sueños fermentados;
sueños mal cerrados, sueños
aún sueños.
Todo lo que ha soñado
se impregna entre los dedos.
Preciosa entrega Engel, con tu gran pluma siempre es un deleite poder disfrutar de tu obra poética.
Muchas gracias por compartir.
Abrazos marinos.
 



El carbón y su triste vestidura,
negro permanente.
El carbón y su ejército de miedos.
Armado de un silencio sin culpa,
de una oscuridad sin arrepentimiento.

Desde el límite del frío,
hoy viene a visitarme
la sombra disfrazada de aquel misterio.

Recojo el corazón y lo entretengo
mientras los expertos dan mil explicaciones.

Pero no estoy de acuerdo
porque yo sí he averiguado
cómo desarmarlo.

Si le quitas la piel
ya no es tan negro.
Si le mondas la carne
se libera del cerco del silencio.

Saldrá una nebulosa de palabras
oscilando del olvido a la memoria,
de la memoria al olvido.

Pedazos de existencia
tiznando las manos del minero.
Sueños fermentados;
sueños mal cerrados, sueños
aún sueños.
Todo lo que ha soñado
se impregna entre los dedos.
Oficio muy duro el de minero, me ha gustado tu poema, generoso en su idea y bello en tu certera escritura. Un abrazo amigo Engel. Paco.
 



El carbón y su triste vestidura,
negro permanente.
El carbón y su ejército de miedos.
Armado de un silencio sin culpa,
de una oscuridad sin arrepentimiento.

Desde el límite del frío,
hoy viene a visitarme
la sombra disfrazada de aquel misterio.

Recojo el corazón y lo entretengo
mientras los expertos dan mil explicaciones.

Pero no estoy de acuerdo
porque yo sí he averiguado
cómo desarmarlo.

Si le quitas la piel
ya no es tan negro.
Si le mondas la carne
se libera del cerco del silencio.

Saldrá una nebulosa de palabras
oscilando del olvido a la memoria,
de la memoria al olvido.

Pedazos de existencia
tiznando las manos del minero.
Sueños fermentados;
sueños mal cerrados, sueños
aún sueños.
Todo lo que ha soñado
se impregna entre los dedos.

La verdad que emociona tu poema. El carbón cuando ha llegado a mis manos, ha llegado trabajado listo para su uso. Veo un recorrido en tus versos mucho más profundo. Has conseguido humanizar su extracción y lo has hecho de forma hermosa , creativa pero dándole un misterio, que tal vez se aprecia desde dentro, desde las entrañas donde reposa. Esta tierra, que es tierra de mineros con sus miradas ennegrecidas , pero valientes y serenas, nobles y sentidas, bendecidas por Santa Barbara.

Me ha encantado mirar de otra forma ese carbón, leyendo el contenido de tus versos.

Te abrazo con cariño.
 
Última edición:
La verdad que emociona tu poema. El carbón cuando ha llegado a mis manos, ha llegado trabajado listo para su uso. Veo un recorrido en tus versos mucho más profundo. Has conseguido humanizar su extracción y lo has hecho de forma hermosa , creativa pero dándole un misterio, que tal vez se aprecia desde dentro, desde las entrañas donde reposa. Esta tierra, que es tierra de mineros con sus miradas ennegrecidas , pero valientes y serenas, nobles y sentidas, bendecidas por Santa Barbara.

Me ha encantado mirar de otra forma ese carbón, leyendo el contenido de tus versos.

Te abrazo con cariño.

Fortísimo abrazo María. Agradezco de corazón el hermoso comentario y disfruto, como siempre, de tu cálida presencia en mis escritos.
Besos...
 



El carbón y su triste vestidura,
negro permanente.
El carbón y su ejército de miedos.
Armado de un silencio sin culpa,
de una oscuridad sin arrepentimiento.

Desde el límite del frío,
hoy viene a visitarme
la sombra disfrazada de aquel misterio.

Recojo el corazón y lo entretengo
mientras los expertos dan mil explicaciones.

Pero no estoy de acuerdo
porque yo sí he averiguado
cómo desarmarlo.

Si le quitas la piel
ya no es tan negro.
Si le mondas la carne
se libera del cerco del silencio.

Saldrá una nebulosa de palabras
oscilando del olvido a la memoria,
de la memoria al olvido.

Pedazos de existencia
tiznando las manos del minero.
Sueños fermentados;
sueños mal cerrados, sueños
aún sueños.
Todo lo que ha soñado
se impregna entre los dedos.
hay de todo para encontrar, historia, crearlas, quizá pasajes que bien podría llevarnos a un final lleno de sueños, grato leerle
 

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