Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo lo que te diga
tal vez no sirva de mucho,
o tal vez sí,
haré un esfuerzo mientras pueda,
Moveré si es preciso grano a grano
esa montaña de su sitio,
Aquella que te molesta
para ver el sol cuando amanece,
aquella que te estorba
para seguir tú camino
y haré si tú me dejas
Que el laberinto
en el que todos nos encontramos
sea menos intrincado,
que el túnel que atravesamos
sea menos oscuro,
que tenga al fin su salida
que juntos tú y yo lo veamos.
Todo lo que te diga
tal vez no sirva de mucho,
yo no tengo una varita mágica en la mano
yo no llevo una ese grabada en el pecho
yo no puedo borrar el miedo
ni eliminar el dolor,
no soy Dios, ni lo pretendo;
pero grano a grano
puedo mover esa montaña de su sitio
aquella que te impide
ver el sol cuando amanece,
y eso haré, un poco cada día,
sin que te des cuenta,
hasta que la luz vuelva
a brillar en tus ojos.
tal vez no sirva de mucho,
o tal vez sí,
haré un esfuerzo mientras pueda,
Moveré si es preciso grano a grano
esa montaña de su sitio,
Aquella que te molesta
para ver el sol cuando amanece,
aquella que te estorba
para seguir tú camino
y haré si tú me dejas
Que el laberinto
en el que todos nos encontramos
sea menos intrincado,
que el túnel que atravesamos
sea menos oscuro,
que tenga al fin su salida
que juntos tú y yo lo veamos.
Todo lo que te diga
tal vez no sirva de mucho,
yo no tengo una varita mágica en la mano
yo no llevo una ese grabada en el pecho
yo no puedo borrar el miedo
ni eliminar el dolor,
no soy Dios, ni lo pretendo;
pero grano a grano
puedo mover esa montaña de su sitio
aquella que te impide
ver el sol cuando amanece,
y eso haré, un poco cada día,
sin que te des cuenta,
hasta que la luz vuelva
a brillar en tus ojos.