Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
TODO LO SABÍAS
Yo fuí tu estrella y en tu lejanía me perdía
como en un tenebroso bosque de espejos ambulantes.
Te miraba asidua, vecina, apegada,
cobijada, humilde ante mí,
no tenía otro remedio que amarte.
No más que fundirme contigo,
ser un electrón giratorio
centrifugado siempre hacia tu núcleo.
Todo lo sabías;
sabías que ibas a alejarte,
que ibas a matarme de una certera despedida.
Como en una encrucijada
fuíste tú mi carnada,
caí en tu trampa inocente;
como en una emboscada de flechas lanzadas de repente
y sin ninguna escapatoria.
Solo sé, ahora, que no te odié,
pero sí te olvidé hasta el final,
hasta que otra muerte,
lenta y salvaje como la tuya,
me sorprenda quizá
amando a otra
en vez de ti.
PD. Poema corregido ortográficamente por sugerencia de Moderadores.
Yo fuí tu estrella y en tu lejanía me perdía
como en un tenebroso bosque de espejos ambulantes.
Te miraba asidua, vecina, apegada,
cobijada, humilde ante mí,
no tenía otro remedio que amarte.
No más que fundirme contigo,
ser un electrón giratorio
centrifugado siempre hacia tu núcleo.
Todo lo sabías;
sabías que ibas a alejarte,
que ibas a matarme de una certera despedida.
Como en una encrucijada
fuíste tú mi carnada,
caí en tu trampa inocente;
como en una emboscada de flechas lanzadas de repente
y sin ninguna escapatoria.
Solo sé, ahora, que no te odié,
pero sí te olvidé hasta el final,
hasta que otra muerte,
lenta y salvaje como la tuya,
me sorprenda quizá
amando a otra
en vez de ti.
PD. Poema corregido ortográficamente por sugerencia de Moderadores.
Última edición: