Luis Alejandro
Poeta recién llegado
"...Dime que te quedaras una vida junto a mi.
A mi oído, sin que más nadie oiga;
Que el destino se desvanezca y yo exista para ti.
Y la noche sea nuestro lecho, que la madrugada nos envidie,
Quietos en la oscuridad, viajando entre las estrellas fundidos en un beso;
Ser un alma, ser un todo, que nada importe, ni la tierra, ni el cielo, ni el infierno.
Susúrrame que me amaras, solo una vez mas..."
Ya mis manos están arrugadas y a mi lado yacen mis viejas botas gastadas;
Un aura de tabaco se cuela entre mi camisa a cuadros
Y la silla que me recibe, está mas rota que mi corazón...
El día muere, conmigo; son las cinco de la tarde
y los cuervos se posan uno a uno sobre los cables de la energía eléctrica.
No es tiempo de mentir, la vida pasó entre mis manos;
la perdí, no está. Se fue, no regresará.
Sueño con ella, con su sonrisa pero despierto con mis ojos ciegos de madrugada,
seco mis lagrimas y bebo su olvido
¡Dios mío! Quiero sumergirme en su pecho, pensar que el tiempo no existió.
Espero que otro día más no llegue.
A mi oído, sin que más nadie oiga;
Que el destino se desvanezca y yo exista para ti.
Y la noche sea nuestro lecho, que la madrugada nos envidie,
Quietos en la oscuridad, viajando entre las estrellas fundidos en un beso;
Ser un alma, ser un todo, que nada importe, ni la tierra, ni el cielo, ni el infierno.
Susúrrame que me amaras, solo una vez mas..."
Ya mis manos están arrugadas y a mi lado yacen mis viejas botas gastadas;
Un aura de tabaco se cuela entre mi camisa a cuadros
Y la silla que me recibe, está mas rota que mi corazón...
El día muere, conmigo; son las cinco de la tarde
y los cuervos se posan uno a uno sobre los cables de la energía eléctrica.
No es tiempo de mentir, la vida pasó entre mis manos;
la perdí, no está. Se fue, no regresará.
Sueño con ella, con su sonrisa pero despierto con mis ojos ciegos de madrugada,
seco mis lagrimas y bebo su olvido
¡Dios mío! Quiero sumergirme en su pecho, pensar que el tiempo no existió.
Espero que otro día más no llegue.