Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
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La lluvia tristemente
buscaba la tierra -
esa por la sequía sufría de sed;
cuando por fin se encontraron,
se apagaron las llamas
del fuego ardiente
que dejó en ceniza la hierba...
La noche y el día
al amanecer se saludaron,
cuando nadie decir podría,
quién fue la noche - y quién, el día...
La luna yéndose a dormir, en el mar se hundía -
y el mar con sus aguas el brillo de luna cubría...
Ya no se han vuelto a separar, hasta el crepúsculo;
pues, entonces, al cielo de nuevo subía
el globe plateado...
Y todo el mundo en una perfecta armonía
formaba de esta vida la gran sinfonía,
mientras yo, solitaria, en mi habitación descansaba...
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[26-08-2012]
La lluvia tristemente
buscaba la tierra -
esa por la sequía sufría de sed;
cuando por fin se encontraron,
se apagaron las llamas
del fuego ardiente
que dejó en ceniza la hierba...
La noche y el día
al amanecer se saludaron,
cuando nadie decir podría,
quién fue la noche - y quién, el día...
La luna yéndose a dormir, en el mar se hundía -
y el mar con sus aguas el brillo de luna cubría...
Ya no se han vuelto a separar, hasta el crepúsculo;
pues, entonces, al cielo de nuevo subía
el globe plateado...
Y todo el mundo en una perfecta armonía
formaba de esta vida la gran sinfonía,
mientras yo, solitaria, en mi habitación descansaba...
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[26-08-2012]
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