Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Enterré las estrellas en mi pecho,
y mis ojos arrojan tinieblas trajeadas,
hijos que no nacieron de su madre,
ellos rompieron aguas, y mi océano en vena.
Estos ojos con lengua detestan lo salado,
su lengua sin garganta no incinera cadáveres,
los lame, no percibe,
inmolarse es lo único que siente.
Los ojos, y la lengua, han traído la lluvia,
y luego la traicionan.
Los ojos y la lengua no recuerdan su unión.
Vienen desde muy lejos, le han robado la vida al universo,
así no hablan silencios.
Estos ojos sin tiempo, son el tiempo.
Han viajado a través de sus miradas.
No hay muerte, ni espacios infinitos,
esta lengua es la sombra de mis ojos.
y mis ojos arrojan tinieblas trajeadas,
hijos que no nacieron de su madre,
ellos rompieron aguas, y mi océano en vena.
Estos ojos con lengua detestan lo salado,
su lengua sin garganta no incinera cadáveres,
los lame, no percibe,
inmolarse es lo único que siente.
Los ojos, y la lengua, han traído la lluvia,
y luego la traicionan.
Los ojos y la lengua no recuerdan su unión.
Vienen desde muy lejos, le han robado la vida al universo,
así no hablan silencios.
Estos ojos sin tiempo, son el tiempo.
Han viajado a través de sus miradas.
No hay muerte, ni espacios infinitos,
esta lengua es la sombra de mis ojos.