Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me cautivan
Tus miradas, enfundadas en sus cuencas
Me fascinan
Tus palabras, arrastradas por tu lengua
Me hipnotizan
Tus andares, bien formados en tus piernas
Me enamoran
Tus caricias, con intenciones eternas
Me arrebatan
Tus afrentas, convertidas en quimeras
Me sublevan
Tus desaires, arropados en soberbias
Me enloquecen
Tus abrazos, mutilados en tu ausencia
Me seducen
Tus rebordes, vestidos de tu apariencia
Me embelesan
Tus errores, disfrazados de inocencia
Me transforman
Tus pasiones, entregadas con urgencia
Me transtornas
Tú, mi vida, con tu mágica presencia
Tus miradas, enfundadas en sus cuencas
Me fascinan
Tus palabras, arrastradas por tu lengua
Me hipnotizan
Tus andares, bien formados en tus piernas
Me enamoran
Tus caricias, con intenciones eternas
Me arrebatan
Tus afrentas, convertidas en quimeras
Me sublevan
Tus desaires, arropados en soberbias
Me enloquecen
Tus abrazos, mutilados en tu ausencia
Me seducen
Tus rebordes, vestidos de tu apariencia
Me embelesan
Tus errores, disfrazados de inocencia
Me transforman
Tus pasiones, entregadas con urgencia
Me transtornas
Tú, mi vida, con tu mágica presencia
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