TODOAZIEN
Profundidades deslumbradas de esplendores superficiales...
(Aldo Pellegrini)
Su mirada oblicua y mineral
me invitaba a entrar en su Paraíso
¿Porqué no entras, pequeño perrito?
Susurraban las sílabas parpadeantes
desde sus labios sin luz.
Útero enorme, cóncavo, sin vida,
racimos de nada colgando de sus mejillas fláccidas
desde el fondo adivinable
oleadas de deshechos invaden la nueva cultura
vómitos de kitsch y podredumbre.
Gorgoteo presilábico inquiere al incauto célibe
polvareda concretada en risas de porcelana
brillos arrancados de los ojos que fenecen
arquitecturas violentadas en laberintos sin faunos
todoazien pasen y vean...
Manos sangrientas de pájaros sin retorno
ecos de músicas estridentes que rebotan en los vidrios
un caos sin deterioro y sin océano en el que morir
caballos de cartón que relinchan amaneceres antiguos
vienen de Oriente, pasen y vean, todoesazien.
Es la noche diseñada por los más torpes augures
es la madrugada que nunca vivirá su día
todoazien es la muerte peregrina, trashumante
que en horizontales caravanas nos traen nubes de fuego
y el silencio envasado en falsa laca.
La mirada oblicua y mineral me sigue
y siento su frío en mis dedos que trémulos ansían un piano.
Fuera del útero oscuro la vida continúa en coches de caballos.
Al fondo, como en una siniestra caracola
se oye el rumor del mar que nos advierte:
todoazien es mi hermano y lejano mar del otro mundo.
Veréis vuestras ruinas pulverizadas que renacerán
en el fondo del útero junto al aire irrespirable.
Lenta, sigilosamente, nuestro silencio oriental
construirá los nuevos cementerios
para enterrar a vuestros héroes olvidados: todoazien.
Profundidades deslumbradas de esplendores superficiales...
(Aldo Pellegrini)
Su mirada oblicua y mineral
me invitaba a entrar en su Paraíso
¿Porqué no entras, pequeño perrito?
Susurraban las sílabas parpadeantes
desde sus labios sin luz.
Útero enorme, cóncavo, sin vida,
racimos de nada colgando de sus mejillas fláccidas
desde el fondo adivinable
oleadas de deshechos invaden la nueva cultura
vómitos de kitsch y podredumbre.
Gorgoteo presilábico inquiere al incauto célibe
polvareda concretada en risas de porcelana
brillos arrancados de los ojos que fenecen
arquitecturas violentadas en laberintos sin faunos
todoazien pasen y vean...
Manos sangrientas de pájaros sin retorno
ecos de músicas estridentes que rebotan en los vidrios
un caos sin deterioro y sin océano en el que morir
caballos de cartón que relinchan amaneceres antiguos
vienen de Oriente, pasen y vean, todoesazien.
Es la noche diseñada por los más torpes augures
es la madrugada que nunca vivirá su día
todoazien es la muerte peregrina, trashumante
que en horizontales caravanas nos traen nubes de fuego
y el silencio envasado en falsa laca.
La mirada oblicua y mineral me sigue
y siento su frío en mis dedos que trémulos ansían un piano.
Fuera del útero oscuro la vida continúa en coches de caballos.
Al fondo, como en una siniestra caracola
se oye el rumor del mar que nos advierte:
todoazien es mi hermano y lejano mar del otro mundo.
Veréis vuestras ruinas pulverizadas que renacerán
en el fondo del útero junto al aire irrespirable.
Lenta, sigilosamente, nuestro silencio oriental
construirá los nuevos cementerios
para enterrar a vuestros héroes olvidados: todoazien.